Postales de la Impunidad
Por Osvaldo Barros (17-01-03)
El sábado 11 se desarrolló la marcha en conmemoración del 84º aniversario de la Semana trágica de 1919. Nos reunimos en Pepirí y Alcorta sede de los depósitos de la fábrica metalúrgica Vasena y marchamos por Pepirí hasta La Rioja y Cochabamba donde funcionaba la fábrica, y donde quedan restos de sus muros. Este trayecto era el que realizaban las chatas de los talleres trasladando elementos de uno a otro lado y fue escenario de las luchas callejeras de los huelguistas contra la represión policial y donde murieron los primeros cinco trabajadores el día 7 de enero de 1919. El cortejo fúnebre del día 9 realizó el mismo recorrido para dirigirse luego hacia la Chacarita, acompañados por más de cien mil personas según las crónicas de la época, cuando Buenos Aires no superaba el millón de habitantes. La represión policial se desató sobre la avenida Corrientes y en el cementerio. La indignación cundió y la huelga general declarada por la FORA anarquista fue casi total en todo el país, con combates en toda la ciudad. Finalmente la huelga terminó el 13 y la situación recién se normalizó el 20, cuando la patronal presionada por el gobierno cedió a la mayoría de los reclamos obreros.
A esta altura ya había actuado el ejército, llamado por el gobierno de Irigoyen, para controlar la situación social. Por primera vez el ejército reprimía una movilización de trabajadores. También se creó la Liga Patriótica, grupo parapolicial, formado por jóvenes de la alta sociedad, que se organizaron en el Centro Naval (el mismo que hoy cobija a los represores de la Esma). Estos grupos, armados por la policía, desataron el terror atacando locales sindicales y arrasando el barrio de Once con consignas antisemitas.
El saldo de esta semana se calcula en más de 700 muertos, miles de heridos y decena de miles de detenidos.
La represión fue brutal pero ningún responsable fue juzgado, ni siquiera acusado. Algunos de ellos hoy los tenemos con sus nombres en avenidas y calles como el general Dellepiane o Elpidio Gonzalez, jefe de policía.
La otra postal la tuvimos el lunes 13 en el sepelio del dictador y genocida Fortunato Galtieri con la reivindicación que hizo de él el general Brinzoni.
Al conocerse su internación en grave estado decíamos:”Galtieri es el símbolo de la represión en el noroeste, especialmente en Rosario y Santa Fe, y un dictador que cuando todo se le caía dio un manotazo de ahogado para perpetuarse en el poder”
Recordemos que la comisión investigadora sobre el desastre de la guerra de Malvinas, conocida como Comisión Rattenbach, creada por las fuerzas armadas, recomendaron “degradación y fusilamiento” para este asesino y aventurero.
Su presencia constante en los últimos años, en los palcos de los actos oficiales de la fuerza, junto a otros genocidas como Harguindegui, es coherente con su actual reivindicación. Es el ejército, como institución, que no reniega de su pasado dictatorial. Brinzoni, subalterno de Galtieri en el segundo cuerpo de ejército durante la dictadura, responsable de la masacre de Margarita Belén en las afueras de Resistencia en 1976, simboliza con el discurso del lunes el apoyo a sus antiguos jefes. Todo respaldado desde el ministerio de defensa a lo largo de los años, en distintos gobiernos.
Hace pocos días, falleció un activo integrante del grupo de tareas que funcionó en la Esma, Francis Whamond. Esta vez le tocó a Galtieri, Massera agoniza en el Hospital Naval.
Los ex detenidos desaparecidos reclamamos que no sea sólo el tiempo el que haga justicia, deben terminar sus días en la cárcel, lugar del que nunca debieron salir.
La lucha contra la impunidad de ayer y de hoy sigue siendo una de las claves fundamentales en la construcción colectiva de una sociedad democrática.
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